Un paro de pequeños propietarios de camiones, cuyas pretensiones se ridiculizan dejan ver claramente a quien esta obedece el estado. Qué de ridículo tienen unos camioneros exijan del estado ayuda para bajar sus costos de operación y protección para sobrevivir ante los pocos grandes empresarios del transporte que tienen capturadas las grandes cargas de ida y regreso a puertos, razón por lo cual pueden dar precios de fletes mucho más bajos que los pequeños, quienes tienen que pelearse entre ellos mismos las migajas del transporte que dejan los grandes.
Claro que poner tarifas suena a anticuado, pero de que otra manera se puede obligar al monopolio del transporte a que no baje más los precios de los fletes que acabara de arruinar a los pequeños??? El capitalismo a ultranza funciona así, los ejemplos pululan: los tenderos con las grandes superficies, los pequeños comerciantes de ropas con los grandes almacenes de marcas o los importadores de ropa china. Es la historia repetida de las pequeñas empresas que quieren surjir y que se encuentran con condiciones monopólicas de margenes comerciales cada vez más estrechos que hacen imposible una actividad descente.
Así, con la tibieza de una historia conveniente para todos los consumidores es que el la actual sociedad acaba con los pequeños emprendimientos, y la historia es comprar barato. Se hace insensible al consumidor inconsciente a la realidad de su entorno sobre estimulándolo para que responda solo a los precios bajos, y así olvidamos que tenemos vecinos, hijos, amigos, conocidos y desconocidos que andan en búsqueda de oportunidades o realizando emprendimientos y sin conciencia del daño que causamos, dejamos ir por el sifón a las esas personas por que simplemente no pueden ser competitivas. Su negocio no es es competitivo por que no puede vender más barato, y para sobrevivir debe recortar gastos, despida personas y ojala pague por debajo del mínimo, no pague impuestos, no facture, no use bancos, evite como se sobre costos y aguante. Esa es la Fórmula.
Pero no crean que la manía auto destructiva que denominamos competitividad esta controlada por los muy pocos poderosos inconscientes que rondan las naciones pobres, no. Los jóvenes aprenden rápidamente que hay que ser competitivos, y sin mas recursos que su deseo de triunfar, emprenden la escuela de las Bandas. Las hay de toda pelambre, desde las suaves musicales, de baile y otros muchos tipos que rápidamente languidecen por ser improductivas, hasta las bandas de delincuentes que llegan hasta el paramilitarismo y la subversión. Las personas aprenden que para triunfar hay que pasar por encima de los demás, y que el prójimo no es mas que otro obstáculo más a vencer.
De modo pues que yo siento mi deber aplaudir que los pequeños empresarios salgan a exigir la protección que merecen del estado y de la sociedad, en cambio de salir a robar, estafar, engañar, mendigar y hasta asesinar por esa competitividad rencorosa que para los pobres termina siempre por llamarse delincuencia ó terrorismo y que los poderosos denominan empresas competitivas.
